Me siento como una pinche loca dejándote entrar y sacándote a empujones cuando caminas sólo por el salón de mi vida. No quiero que juegues conmigo, no voy a permitirlo. Si tú necesitas algo que yo no puedo darte entonces no juegues a que lo que te dije no importa, si en verdad lo sientes deja de venir a sonsacarme.
Ya no puedo fingir que no me interesa porque ¡Sorpresa! Me gustas. Me gusta tu absurda manera de mantener la calma, los nervios que de a gritos te delatan, los lunares de tu espalda, tu estatura, la manera de vincular momentos, frases y posiciones con imágenes famosas, la pasión que le metes al trabajo, el respeto que sientes por tu descanso, la facilidad para despedirte de quien no te agrada y tu forma de exagerar emociones.
Me pinche gustas y no voy a dejar que te aproveches de eso, ¿porqué? Porque lo que quieres no se acerca a lo que quiero. No voy a pedirte que pares ni que reconsideres, simplemente sigue con tu vida y yo haré lo mismo la mía.
Deja de aparentar que no sabes que me pones a pensar con las cosas que haces. Trátame como una más que simple mortal.
Me retiro de tu juego, del mío ya estaba fuera.
Mostrando entradas con la etiqueta Aquello que no existe y que ya fue. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aquello que no existe y que ya fue. Mostrar todas las entradas
miércoles, 2 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
zzZZ
Los sueños últimamente parecen tan vívidos que juraría que me cansa tenerlos. Soy más consciente del tiempo mientras duermo, es extraño. Pienso que debo despertarme temprano o que tengo toda la vida para morir durmiendo, controlo lo que sucede y lo que no puedo, simplemente lo manejo. Me gusta dormir porque me arrojo a un mundo de posibilidades infinitas, donde no es necesario más que creer y crear.
No quiero pensar... te quiero abrazar. Perdí, ¿qué ganó el vencedor?
No quiero pensar... te quiero abrazar. Perdí, ¿qué ganó el vencedor?
domingo, 6 de febrero de 2011
Growing up!
Todo me funciono bien por bastantes meses, nunca pedí un número telefónico, dirección o nexo alguno que me ayudara a contactar con "él". Eso era perfecto para mí porque siendo tan freaky como hasta ahora había demostrado, no tenía necesidad de llenarme la cabeza de preguntas sin respuesta.
Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.
Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.
Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.
No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.
Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.
Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.
Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.
Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.
Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.
Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.
Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.
Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.
Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.
No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.
Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.
Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.
Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.
Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.
Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.
Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.
martes, 19 de octubre de 2010
Declaracion
Subió al árbol y no pudo bajar, tenía miedo y únicamente alcanzaba a gritar desde las alturas... quien debía rescatarla se negó a hacerlo.
No es difícil imaginar el paradero del ausente, las gotas en el árbol anuncian la dirección de su partida: el pasado, retroceso.
Mi memoria suele correr como el historial de un programa mensajero, las palabras se quedan grabadas en la piel que acarició, mis manos son un libro abierto a sus recuerdos y mis ojos intentan mentirle al espejo cada vez que pienso en él.
¿Y si me escondo tras la sombra de su reflejo? Efaninefable que juguetea con el gato, el sordo respiro entre mis labios y su pecho, la ausencia del amor y la necesidad de la presencia. No te quiero, pero deseaba hacerlo.
No es difícil imaginar el paradero del ausente, las gotas en el árbol anuncian la dirección de su partida: el pasado, retroceso.
Mi memoria suele correr como el historial de un programa mensajero, las palabras se quedan grabadas en la piel que acarició, mis manos son un libro abierto a sus recuerdos y mis ojos intentan mentirle al espejo cada vez que pienso en él.
¿Y si me escondo tras la sombra de su reflejo? Efaninefable que juguetea con el gato, el sordo respiro entre mis labios y su pecho, la ausencia del amor y la necesidad de la presencia. No te quiero, pero deseaba hacerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)