Mostrando entradas con la etiqueta Analogía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Analogía. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de abril de 2012

Aire frío

Desperté cuando comenzaba a entrar la noche, el viento frío entraba a mi habitación como si fuera un terreno abierto, mi cuerpo envuelto dentro de las cobijas se negaba a iniciar el movimiento, la respiración era tan rítmica que casi podía leerse y la sensación de contacto se clavó justo en el centro de mi pecho. Abrí los ojos, una llamada terminó con la atmósfera de la recámara. Un pitido chirriante que preguntaba si existía un plan nocturno e insistía en salir a bailar, hacer uso de esa presunción mal sana en la que se cree se domina la noche, los instintos y al final no resulta ser sino más que eso en su forma más pura: Necesidad, miedo, deseo. Colgué el teléfono y percibí sobre mi piel las cobijas, me sentía desnuda pero existía esa capa de ropa, estaba ahí, podía verla... pero no estaba. Lo único que me separaba de la realidad había desaparecido sin dejar rastro, la membrana invisible elaborada para que el mundo no logre tocarme se esfumó. Me sentí desnuda y me asustó un poco, me sentí desnuda y quería desnudarme ahí, sola, llegar a la ventana y disfrutar la suave mano del aire... pero no lo hice. Me quedé echada en mi colchón y viré para mirar el techo, ahí estaba, como siempre, con la amenaza eterna de aplastarme, de caer como me cae el cielo cada que me descubre sin un disfraz, esa mirada acusadora que no soporto y me obliga a cubrir la membrana con otra piel y otras ideas, esa muralla infranqueable que para hacerse más fuerte debe aprender a camuflarse con mi propia esencia. Así que no me moví, no me he movido, continúo esperando que me caiga el techo, que deje de correr el aire, que no me de miedo que me vea el cielo y que se me olvide la capa de invisibilidad inútil. Estoy esperando que pase por lo que no lucho, estoy perdiendo mi tiempo solicitando un cambio sin elevar mi voz y sin agitar mis manos. Estoy aquí sin estar, conmigo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Conecentrismo... NOOOOO!!

Si alguien pregunta que fue mejor
dire que fue en esa ocasion
tus ojos mirando mi corazon
por eso hoy canto esta cancion (8)

Y la vdd no es tanto como dice la rola, pero es un buen momento para brincotear por ahí y volver a ser la Radical de antaño.

Lo que fue perfecto y acordado fieeeel (8)

Lo demás no lo pongo porque no se puede perder alguien que no se tuvo... no se tuvoo...
Me choca hablar de las personas como si de lapiceros se tratara, quiénes somos para creer que alguien nos pertenece o que debe o debemos entregar cuentas, en qué jodido universo puede un simple humano creerse tan fregón como para objetizar a un sujeto?

Después de todo creo ahí es donde radica todo mi terror a una relación. No quiero entrar a ese juego, no quiero ser parte de ni creerme dueña de nadie, en algún momento si me gustaría ser prioridad pero no espero que nadie se vuelva Conecéntrico, es demasiado peso para mi débil cuerpo.

Tierna como un elote, divertida como una cama elástica, maravillosa por siempre.

Después de todo, no somos más que etiquetas que nos van colgando los maniquíes del entorno. No soy más que un poco de carne y ellos no son más que impresoras que por millares producen calificativos que se adhieren más allá de la piel.

domingo, 6 de febrero de 2011

Growing up!

Todo me funciono bien por bastantes meses, nunca pedí un número telefónico, dirección o nexo alguno que me ayudara a contactar con "él". Eso era perfecto para mí porque siendo tan freaky como hasta ahora había demostrado, no tenía necesidad de llenarme la cabeza de preguntas sin respuesta.

Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.

Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.

Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.

No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.

Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.

Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.

Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.

Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.

Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.

Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jardinería

Normal, humano, nada por lo cual uno deba perder la cabeza, nada por lo cual el cielo cambie de color ni las estrellas se acerquen a las manos. Frío, simple, terrenal. La ilusión que mueve el barco es precisamente la que lo estanca, la que lo materializa.

Con absolutamente nada que ofrecer, nada para dar al otro sino para construir partiendo de sí, no está con alguien por lo que puedan daar al otro, sino por lo que logre "el origen" crecer solo.

Un ticket de avión con destino desconocido, sin que importe. Un futuro inexistente con un presente fugaz. Vale por la creencia de que existe, a pesar de que continúe siento tan intangible como el pensamiento de lo real.

Incertidumbre que crea seguridad, felicidad inusitada que puede ser medida a cuenta gotas, ¿dudas? por que las dudas eternas enriquecen, las respuestas a estas envilecen el alma, pudren la esencia.

Creer que hay mariposas sin pájaros muertos para redescubrir que no son más que una ilusión comunitaria que droga y place a propios y extraños. Certeza de muerte, cabilación de vida.

Podría jurarse una existencia en vano, una caricia rota. El simple desdén a las hormonas, no odiar su existencia ni la representación de la misma, ni siquiera el coctel de químicos que obliga segregue el cerebro, no, simplemente entender que no merece más que una mirada fija, un suspiro callado, una vida para el disfrute y una eternitud en la lejanía.

Permanece lo que crea el individuo, la propia esencia que se mezcla con los demás perfumes, la flor se marchita, desaparece. No deja de ser lo que fue pero no continúa siéndolo, por tanto la experiencia se torna más bella e imposible, porque carece de sentido, porque atrae a una analogía con el campo: El recipiente no es más que la tierra que da la materia prima, mas no por ello carece de importancia, al contrario, su existencia es vital para la cosecha, imposible que crezca un tulipán al calor del desierto.

La siembra específica, personal. El jardinero inexperto pero apasionado puede traer al campo brotes inusitados, la mayoría de las veces no los espera o los modifica, los crea a su gusto... basura, encantan por un tiempo, después aburren. el conocimiento total y la observación prolongada hastían, no aprende más el agricultor de sí, únicamente se convierte en artesano.

Sin menosprecio de oficios ni valores agregados, lo que se pretende es lo que saldrá a la luz algún día, no por casualidad sino por constancia, por la visión fija en una meta que pudiera ser el creador mismo.

Los tulipanes caprichosos no florecen en cualquier clima, las demás flores de invernadero fascinan, es cierto, pero su valor no deja de ser fútil e irreal, tienen escrita la fecha de caducidad y su muerte inicia desde que comienzan a despertar a la vida, los tulipanes en cambio, ofrecen una experiencia personal y directa, que permanece aún la flor perezca.

La gente que ama los tulipanes y los desea en verdad no los forza, pues sabe que su semilla llegará en cuanto estén listos para aceptar que germine. Los tulipanes de esas personas no mueren al nacer, al contrario, nacen al morir. El agricultor gana el motivo, lo demás partirá de su sed de crecimiento. La planta de chícharos mágicos, que no se detiene al llegar al castillo inexistente, la flor que continúa creciendo aún cuando se acabe su mortal existencia.

La creatividad y la sed, el hambre que deja de ser hambre para convertirse en antojo, en motivo, en razón que obliga a encarar preceptos, a desarrollar estrategias individuales, la verdad universal que rige a un sólo personaje, la que únicamente comprenden y viven los que están listos para marcharse a la cálida nieve a cultivarse con el crecimiento de los bulbos y a aprender a realmente vivir y resignificar el disfrute de una muerte atemporal.

La ecuación que encierra fugacidad y eternidad sin destrozar las convenciones sociales que ya de nada importan, sin juegos de poder ni argumentos contradictorios. La organización perfecta que parte de eso que aún no se comprende pero se sabe que existe, se siente.

Perceptible, normal, simple y terrenal para quien sabe aprender de sí al paso pertinente para tener acceso a los bulbos de tan preciada e incomprendida flor.