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viernes, 27 de abril de 2012
Aire frío
Desperté cuando comenzaba a entrar la noche, el viento frío entraba a mi habitación como si fuera un terreno abierto, mi cuerpo envuelto dentro de las cobijas se negaba a iniciar el movimiento, la respiración era tan rítmica que casi podía leerse y la sensación de contacto se clavó justo en el centro de mi pecho.
Abrí los ojos, una llamada terminó con la atmósfera de la recámara. Un pitido chirriante que preguntaba si existía un plan nocturno e insistía en salir a bailar, hacer uso de esa presunción mal sana en la que se cree se domina la noche, los instintos y al final no resulta ser sino más que eso en su forma más pura: Necesidad, miedo, deseo.
Colgué el teléfono y percibí sobre mi piel las cobijas, me sentía desnuda pero existía esa capa de ropa, estaba ahí, podía verla... pero no estaba. Lo único que me separaba de la realidad había desaparecido sin dejar rastro, la membrana invisible elaborada para que el mundo no logre tocarme se esfumó.
Me sentí desnuda y me asustó un poco, me sentí desnuda y quería desnudarme ahí, sola, llegar a la ventana y disfrutar la suave mano del aire... pero no lo hice. Me quedé echada en mi colchón y viré para mirar el techo, ahí estaba, como siempre, con la amenaza eterna de aplastarme, de caer como me cae el cielo cada que me descubre sin un disfraz, esa mirada acusadora que no soporto y me obliga a cubrir la membrana con otra piel y otras ideas, esa muralla infranqueable que para hacerse más fuerte debe aprender a camuflarse con mi propia esencia.
Así que no me moví, no me he movido, continúo esperando que me caiga el techo, que deje de correr el aire, que no me de miedo que me vea el cielo y que se me olvide la capa de invisibilidad inútil.
Estoy esperando que pase por lo que no lucho, estoy perdiendo mi tiempo solicitando un cambio sin elevar mi voz y sin agitar mis manos.
Estoy aquí sin estar, conmigo.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Con la certeza de un talvez
Mis amigos me dicen abuela porque no me gusta ir de antro, pero aún así intento acompañarlos cada dos o tres semanas. Este día me vía muy linda, me sentía cómoda con mi ropa y peinado, la música no era la mejor y eso hizo que me bajoneara, después noté que los vasos que dan son de plástico y pensé: Wow! un sitio libre de vidrio, cómo no pensé antes en refugiarme aquí para no verlo? El esfuerzo de incontables horas llegó a su fin, recordé a un asesino.
La noche siguió tranquila, la música mejoró y de pronto el tipo que estaba parado frente a mi me preguntó el nombre -¿mi nombre?, ¿para qué chingados quiere mi nombre? Con esa mirada que me arroja mejor que me pregunte de una buena vez si le voy a dar las nalgas para que deje de molestarme-, ese pensamiento empezó a latir tomando el ritmo de la canción en turno y yo, como buena idiota, le di mi nombre. El niño no era para nada mi tipo, además que nunca he sido de la idea de 'ligar' en un antro... ¡Ligar! si ahí nada más es sacar el instinto animal y eso me da fácil, sí, la mayor parte del tiempo soy bastante animal, pero no por eso voy a dejar que un feo cualquiera me arrime todo el paquetote... mínimo que sea un feo que me guste.
El problema conmigo es que el físico me prende pero el intelecto es el que me provoca el deseo. ¿Para qué jodidos querría yo relacionarme con un orate que va a esos lugares a embrutecerse con alcohol y a 'tirar rostro' para investigar quien cede a las bajas pasiones? Para nada. Lástima, mis amigos me ven como la quedada y en cuanto apareció el primero con intención de hacerme sentir el 'paquetón' al ritmo de reggaetón casi le ponen un altar.
No es que yo sea fea ¡vaya! Sé que no soy una candidata a Miss Universo pero me defiendo, y aunque no tengo más problemas con mi cuerpo de los que cualquier mujer normal, odio ser vista como un trozo de carne, cual bistec en carnicería.
Yo prefiero que me observen, que vean mis formas por separado y después me armen a su antojo, así tengo la oportunidad de ser imperfecta y de sentirme tranquila entre mis defectos, sin un juicio que crea reunir las características de todo lo que soy. Me gusta que vean la belleza de mis lonjas sin sobrevalorarlas, a sabiendas de que mi interior alberga cosas más interesantes que un par de buenos 'chamorros'.
Pues sí, me gusta que me vean a través de mis palabras y mis ideas, de mis acciones, a través de lo que queda escrito en el silencio y la cuantiosa gesticulación que ofrezco. Pero eso no se ve en un antro...
En un antro se ven mis piernas, mis chiches y mis nalgas, ¡Poca madre! seguro que ahí encuentro al hombre de mis sueños, al que va a verme como el objeto que no soy, el que cree que choreándome va a conseguir llevarme a la cama o a lo oscurito, sin imaginarse que sé que lo que diga esa noche no tiene validez alguna en ningún momento de la semana.
No soy de antros, talvez, porque ya no me valoro por la falda, las zapatillas, porque ya no creo que lo mejor que puede tener una mujer es un cuerpo que luzca un vestido entallado. No me gustan porque me ha dado por buscar algo más duradero y enriquecedor que un atascón de un par de horas.
Sí, tal vez soy una anciana porque sé que quiero y sé que no voy a encontrarlo los fines de semana entre estrobos y música alocada,soy una abuela porque no le encuentro el chiste a pagar 500 pesos por un botella de licor que normalmente no pasaría los 200, además tengo el descaro de creer inválida la creencia de que no soy una mujer real si no tolero unos tacones de 12 cms de alto mientras bailo toda la noche.
Se me vienen a los dedos varios talvez, pero talvez del único del que tengo certeza de que no me equivoco, es del de saber que merezco más de lo que una discoteca en decadencia me puede dar.
La noche siguió tranquila, la música mejoró y de pronto el tipo que estaba parado frente a mi me preguntó el nombre -¿mi nombre?, ¿para qué chingados quiere mi nombre? Con esa mirada que me arroja mejor que me pregunte de una buena vez si le voy a dar las nalgas para que deje de molestarme-, ese pensamiento empezó a latir tomando el ritmo de la canción en turno y yo, como buena idiota, le di mi nombre. El niño no era para nada mi tipo, además que nunca he sido de la idea de 'ligar' en un antro... ¡Ligar! si ahí nada más es sacar el instinto animal y eso me da fácil, sí, la mayor parte del tiempo soy bastante animal, pero no por eso voy a dejar que un feo cualquiera me arrime todo el paquetote... mínimo que sea un feo que me guste.
El problema conmigo es que el físico me prende pero el intelecto es el que me provoca el deseo. ¿Para qué jodidos querría yo relacionarme con un orate que va a esos lugares a embrutecerse con alcohol y a 'tirar rostro' para investigar quien cede a las bajas pasiones? Para nada. Lástima, mis amigos me ven como la quedada y en cuanto apareció el primero con intención de hacerme sentir el 'paquetón' al ritmo de reggaetón casi le ponen un altar.
No es que yo sea fea ¡vaya! Sé que no soy una candidata a Miss Universo pero me defiendo, y aunque no tengo más problemas con mi cuerpo de los que cualquier mujer normal, odio ser vista como un trozo de carne, cual bistec en carnicería.
Yo prefiero que me observen, que vean mis formas por separado y después me armen a su antojo, así tengo la oportunidad de ser imperfecta y de sentirme tranquila entre mis defectos, sin un juicio que crea reunir las características de todo lo que soy. Me gusta que vean la belleza de mis lonjas sin sobrevalorarlas, a sabiendas de que mi interior alberga cosas más interesantes que un par de buenos 'chamorros'.
Pues sí, me gusta que me vean a través de mis palabras y mis ideas, de mis acciones, a través de lo que queda escrito en el silencio y la cuantiosa gesticulación que ofrezco. Pero eso no se ve en un antro...
En un antro se ven mis piernas, mis chiches y mis nalgas, ¡Poca madre! seguro que ahí encuentro al hombre de mis sueños, al que va a verme como el objeto que no soy, el que cree que choreándome va a conseguir llevarme a la cama o a lo oscurito, sin imaginarse que sé que lo que diga esa noche no tiene validez alguna en ningún momento de la semana.
No soy de antros, talvez, porque ya no me valoro por la falda, las zapatillas, porque ya no creo que lo mejor que puede tener una mujer es un cuerpo que luzca un vestido entallado. No me gustan porque me ha dado por buscar algo más duradero y enriquecedor que un atascón de un par de horas.
Sí, tal vez soy una anciana porque sé que quiero y sé que no voy a encontrarlo los fines de semana entre estrobos y música alocada,soy una abuela porque no le encuentro el chiste a pagar 500 pesos por un botella de licor que normalmente no pasaría los 200, además tengo el descaro de creer inválida la creencia de que no soy una mujer real si no tolero unos tacones de 12 cms de alto mientras bailo toda la noche.
Se me vienen a los dedos varios talvez, pero talvez del único del que tengo certeza de que no me equivoco, es del de saber que merezco más de lo que una discoteca en decadencia me puede dar.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Vestigios
Yo estoy enamorada de un hombre que es y no, de una contradicción. Yo amo a un tipo que camina por las calles de la gran ciudad mientras su mente se pasea (y pelea) entre tesis de maestros.
Yo tengo parte de mi corazón dado a un ser que no quiere estar conmigo porque está con él... y con otra, pero no me importa, porque aunque me engañara sola por momentos, desde que le dije 'me equivoqué, regresemos' y él se negó de inmediato, sabía que lo que quise alguna vez que fuera no volvería a tener oportunidad.
Yo odié a un chico que aún amo con todas mis fuerzas, ¡Tan común y tan contradictorio!
Me alejé de mi Eloísa y ahora es a él a quien le escribo. Él sabe porqué me fui, está enterado que lo único más imposible que salir de su vida era permanecer en ella, así que huí para no asfixiarme. Estoy aprendiendo a respirar.
A veces pienso que debo volver a la playa y pedirle a su amiga gaviota que vaya para sacarle del baúl de los recuerdos una sonrisa, pero sé que el ave ya no estará donde la vi por última vez y desconozco dónde guarda esa memoria.
Tuve muchas ganas de gritar su nombre y después la frase ¡Te odio! pero no pude, en lugar de eso me salió un susurro, un grito de desesperación y la afirmación simple: Te conozco.
También hay momentos en lo que recuerdo lo que quería de él e imagino que me lo entregó, porque después de todo, a pesar de que no tuve lo que quería tengo la certeza de que tuve lo que pudo y quiso darme.
Estoy esperando a que baje la marea para descubrir si me arrojaré al mar o escaparé a las montañas... siempre quise una cabaña solitaria.
Lo último que le dije fue: ¿Ya sabes, no? sin un adiós de por medio. Lo hice porque él ya sabía.
Mi última noche a su lado decidió plantarme, qué maldito, ¿cierto? Talvez es porque no quería despedirse o no era importante para él hacerlo. Es un desconsiderado, pero es lo supe casi de inmediato que lo conocí, no sé porqué me tomó tan de sorpresa.
Sigo amando al hombre que me ha hecho ver sus defectos y ha desbaratado la imagen que tenía de él... para mal en todas las ocasiones, pero aún con todo lo quiero porque es humano.
Amo a un asesino, autor intelectual del crimen que a diario cometo: Por él fue que llegué a la conclusión de que algo/alguien debía morir para que este amor pudiera continuar sin hacer daño, así que me arrojé al fuego sin pensarlo, como Nanahuatzin.
Sí, amo a un monstruo. Un monstruo de verdad, un sádico, de esos que hacen daño y no sienten remordimiento ¿y qué tiene? El hecho de que lo ame no significa que siga parada imaginando cosas que no van a suceder. Lo amo y por eso me alejé de su vida, para poder amarlo sin que pudiera detenerme, sin escuchar y ver como trataba de impedirlo haciendo estupideces.
Yo quise ser 'la otra', pero al terminar el juego fui y sigo siendo yo y eso no es algo de lo que muchas personas puedan presumir, así que me siento complacida.
Pienso que no voy a cerrarme al amor, pero no quiero pensar en una historia como la que imaginé con el soldado de Vietnam , quiero algo aventurero que no tenga que ver con tiburones ballena en Mozambique ni algo que termine con un par de gemelos y una niña hermosa. Quiero eso que no sé como se llama pero sí como se siente. Iré a buscar pistas de lo que fue a San Juan de Ulúa para después arrojarlas al mar.
Y si vuelvo a Velódromo, Puebla o cualquier estación que me recuerde esos rumbos, será sólo porque me apeteció dar un paseo para re pensar lo que sólo recuerdo.
Yo estoy destinada a amar a muertos, tal vez les quito la vida antes de que me 'obliguen' a quitarme la mía... no sé, mejor iré a comer mariscos a la playa o a comprar nieve de sabores distintos, como yo: exóticos.
La fruta de la selva, la chica de sur vuelve a quitarse las ropas pero ya no del cuerpo, sino las del alma, sin temor a que se ensucien pues cubierta o no, esas manchas son siempre visibles. Estoy avergonzada, no lo niego, muchas cosas las hice pensando de forma egoísta y tramposa, pero ya obtuve mi 'recompensa' por eso.
Me cansé de 'jugarle al tonto' y de esperar señales. Ya es tiempo de dejar atrás la mitología griega y quedarme sólo con la filosofía, después de todo ese ídolo resultó de barro pintado más que de oro y aún si fuera así ya aprendí que quiero cosas reales, por eso vivo mi amor así, sola, conmigo.
Pues te dejo, aunque no me leas. Porque aunque diga que te he echado del camino me da la impresión de que una parte de ti sabrá de esto al pasar por la última estación del metro en que nos vimos, si es que aún usas el metro y si no, pues felicidades, que bueno que ya tengas Tonchismóvil, es un gusto saber que ya ni por error llega mi persona a tu mente.
Te dejo, de nuevo. ¿Ya sabes, no? Tengo una vida que estoy construyendo a mi lado.
Yo tengo parte de mi corazón dado a un ser que no quiere estar conmigo porque está con él... y con otra, pero no me importa, porque aunque me engañara sola por momentos, desde que le dije 'me equivoqué, regresemos' y él se negó de inmediato, sabía que lo que quise alguna vez que fuera no volvería a tener oportunidad.
Yo odié a un chico que aún amo con todas mis fuerzas, ¡Tan común y tan contradictorio!
Me alejé de mi Eloísa y ahora es a él a quien le escribo. Él sabe porqué me fui, está enterado que lo único más imposible que salir de su vida era permanecer en ella, así que huí para no asfixiarme. Estoy aprendiendo a respirar.
A veces pienso que debo volver a la playa y pedirle a su amiga gaviota que vaya para sacarle del baúl de los recuerdos una sonrisa, pero sé que el ave ya no estará donde la vi por última vez y desconozco dónde guarda esa memoria.
Tuve muchas ganas de gritar su nombre y después la frase ¡Te odio! pero no pude, en lugar de eso me salió un susurro, un grito de desesperación y la afirmación simple: Te conozco.
También hay momentos en lo que recuerdo lo que quería de él e imagino que me lo entregó, porque después de todo, a pesar de que no tuve lo que quería tengo la certeza de que tuve lo que pudo y quiso darme.
Estoy esperando a que baje la marea para descubrir si me arrojaré al mar o escaparé a las montañas... siempre quise una cabaña solitaria.
Lo último que le dije fue: ¿Ya sabes, no? sin un adiós de por medio. Lo hice porque él ya sabía.
Mi última noche a su lado decidió plantarme, qué maldito, ¿cierto? Talvez es porque no quería despedirse o no era importante para él hacerlo. Es un desconsiderado, pero es lo supe casi de inmediato que lo conocí, no sé porqué me tomó tan de sorpresa.
Sigo amando al hombre que me ha hecho ver sus defectos y ha desbaratado la imagen que tenía de él... para mal en todas las ocasiones, pero aún con todo lo quiero porque es humano.
Amo a un asesino, autor intelectual del crimen que a diario cometo: Por él fue que llegué a la conclusión de que algo/alguien debía morir para que este amor pudiera continuar sin hacer daño, así que me arrojé al fuego sin pensarlo, como Nanahuatzin.
Sí, amo a un monstruo. Un monstruo de verdad, un sádico, de esos que hacen daño y no sienten remordimiento ¿y qué tiene? El hecho de que lo ame no significa que siga parada imaginando cosas que no van a suceder. Lo amo y por eso me alejé de su vida, para poder amarlo sin que pudiera detenerme, sin escuchar y ver como trataba de impedirlo haciendo estupideces.
Yo quise ser 'la otra', pero al terminar el juego fui y sigo siendo yo y eso no es algo de lo que muchas personas puedan presumir, así que me siento complacida.
Pienso que no voy a cerrarme al amor, pero no quiero pensar en una historia como la que imaginé con el soldado de Vietnam , quiero algo aventurero que no tenga que ver con tiburones ballena en Mozambique ni algo que termine con un par de gemelos y una niña hermosa. Quiero eso que no sé como se llama pero sí como se siente. Iré a buscar pistas de lo que fue a San Juan de Ulúa para después arrojarlas al mar.
Y si vuelvo a Velódromo, Puebla o cualquier estación que me recuerde esos rumbos, será sólo porque me apeteció dar un paseo para re pensar lo que sólo recuerdo.
Yo estoy destinada a amar a muertos, tal vez les quito la vida antes de que me 'obliguen' a quitarme la mía... no sé, mejor iré a comer mariscos a la playa o a comprar nieve de sabores distintos, como yo: exóticos.
La fruta de la selva, la chica de sur vuelve a quitarse las ropas pero ya no del cuerpo, sino las del alma, sin temor a que se ensucien pues cubierta o no, esas manchas son siempre visibles. Estoy avergonzada, no lo niego, muchas cosas las hice pensando de forma egoísta y tramposa, pero ya obtuve mi 'recompensa' por eso.
Me cansé de 'jugarle al tonto' y de esperar señales. Ya es tiempo de dejar atrás la mitología griega y quedarme sólo con la filosofía, después de todo ese ídolo resultó de barro pintado más que de oro y aún si fuera así ya aprendí que quiero cosas reales, por eso vivo mi amor así, sola, conmigo.
Pues te dejo, aunque no me leas. Porque aunque diga que te he echado del camino me da la impresión de que una parte de ti sabrá de esto al pasar por la última estación del metro en que nos vimos, si es que aún usas el metro y si no, pues felicidades, que bueno que ya tengas Tonchismóvil, es un gusto saber que ya ni por error llega mi persona a tu mente.
Te dejo, de nuevo. ¿Ya sabes, no? Tengo una vida que estoy construyendo a mi lado.
domingo, 17 de abril de 2011
¡Pak Pok!
Había una chica enamorada hasta los huesos de un muchacho que era exactamente todo lo contrario a ella, cuando crecieron y llegaron a la universidad decidieron dejar sus hogares y buscar el propio.
Ambos fueron al albergue estudiantil, ella compartía con otras 5 personas su departamento, él únicamente con otro compañero. Era el momento de comenzar a hacer realidad sus fantasías, de tomar decisiones y de decir con el cuerpo lo que el corazón sentía. Terminando el curso regular cada uno volvió a casa y ahí se desató el tormento.
-Estoy lista para estar contigo, ya nada me detiene- la chica intentó besarlo y el comenzó a huir de ella.
-Tengo cosas que hacer, muchas tareas- replicó él, pero su actitud era muy clara: no quería tenerla cerca.
No era posible que él supiera, pero aún así estaba enterado. La verdad no era la que dolía, lastimaba el hecho de que ella había faltado a su confianza. No le importaba no ser el primero, sino que alguien más probó sus labios.
-¿En verdad crees que para él no fue infidelidad?- ella ni siquiera lo había pensado, había sido todo tan natural que por su mente no pasó el hecho de la afronta que significaba permitirle a otro acceder a su intimidad mientras mantenía una relación con su amado.
Es cierto, ella nunca pensó en nadie más de la misma manera, sus pensamientos eran por demás puros y sinceros hacia su novio, jamás había amado tanto a alguien... que no fuera capaz de darse cuenta de cuánto lo lastimaría con eso.
Esa primera vez no significó nada para ella, quería que todo fuera perfecto para cuando fuera con su pareja, quería no tener miedo, no guardar culpas, y ahora lo había perdido y no tenía idea de cómo recuperarlo.
Todo esto pasaría en un juego de ¡Pak Pok! dónde ella veía en qué parte del albergue se encontraba su chico, dónde lo buscaba incesantemente sin ser capaz de aceptar su crimen y pagar el precio, ahí estaba, corriendo tras la esperanza de que él lograra olvidar el daño que ella sin querer le había causado.
Tú serás por siempre ese chico, 12.37 y tal vez por eso, después de todo este tiempo, continúas alejándote de mi.
Ambos fueron al albergue estudiantil, ella compartía con otras 5 personas su departamento, él únicamente con otro compañero. Era el momento de comenzar a hacer realidad sus fantasías, de tomar decisiones y de decir con el cuerpo lo que el corazón sentía. Terminando el curso regular cada uno volvió a casa y ahí se desató el tormento.
-Estoy lista para estar contigo, ya nada me detiene- la chica intentó besarlo y el comenzó a huir de ella.
-Tengo cosas que hacer, muchas tareas- replicó él, pero su actitud era muy clara: no quería tenerla cerca.
No era posible que él supiera, pero aún así estaba enterado. La verdad no era la que dolía, lastimaba el hecho de que ella había faltado a su confianza. No le importaba no ser el primero, sino que alguien más probó sus labios.
-¿En verdad crees que para él no fue infidelidad?- ella ni siquiera lo había pensado, había sido todo tan natural que por su mente no pasó el hecho de la afronta que significaba permitirle a otro acceder a su intimidad mientras mantenía una relación con su amado.
Es cierto, ella nunca pensó en nadie más de la misma manera, sus pensamientos eran por demás puros y sinceros hacia su novio, jamás había amado tanto a alguien... que no fuera capaz de darse cuenta de cuánto lo lastimaría con eso.
Esa primera vez no significó nada para ella, quería que todo fuera perfecto para cuando fuera con su pareja, quería no tener miedo, no guardar culpas, y ahora lo había perdido y no tenía idea de cómo recuperarlo.
Todo esto pasaría en un juego de ¡Pak Pok! dónde ella veía en qué parte del albergue se encontraba su chico, dónde lo buscaba incesantemente sin ser capaz de aceptar su crimen y pagar el precio, ahí estaba, corriendo tras la esperanza de que él lograra olvidar el daño que ella sin querer le había causado.
Tú serás por siempre ese chico, 12.37 y tal vez por eso, después de todo este tiempo, continúas alejándote de mi.
miércoles, 13 de abril de 2011
Para mantener la utopía
Necesito, neceo con una utopía. Eres la contradicción de mi vida, estás y cuando te busco te encuentro solamente dentro de mí. La mayor parte de las veces estás tan presente que ni siquiera me doy cuenta de que te vivo.
Te siento de la manera más fugaz, de la que me hace sentir insegura porque puedo leer el cronómetro que huye cual fugitivo de la fecha de arranque. Nuestro tiempo se agota, nuestra utopía se pierde.
Algo se ha roto, algo en ti se ha perdido. Quien está ahora conmigo tiene pocos puntos en común con el que se encuentra en lo que parece tu cuerpo. Diciembre se acerca, ¿en esa fecha comenzará tu viaje?
He perdido tanto tiempo para que te atrevas a pronunciar con tus labios mi sitio que no se si quiero el que me he creado, comienzo a pensar a que todo esto ha sido hermoso pero no deja de ser una ilusión, un error, el error más sublime de lo que hasta ahora llevo vivido.
Estoy aquí luchando contra todo, buscando puertas que me lleven a la salvación y la única verdad es que todo se pone en contra por una razón. Tal vez no debemos estar juntos. Esto del amor, como nos enseñaron nuestros padres, es cosa de dos y el amor que sientes tu por mí difiere del que yo te profiero.
Continúo enamorada y te amo de otras mil formas, no me gusta encasillarme y no es parte de mi esencia.
Es tan difícil darte un adiós, es tan complicado entregarte una promesa. Tenemos carreteras marcadas, la mía me lleva siempre a pelear por lo nuestro, a destacar mi sitio. La tuya es más sencilla, la tuya consiste en callarlo para que "no exista" porque si no lo hace es muy simple no vivirlo, no aceptarlo.
No tienes permitido pensar que no te quiero, no puedes dudar mi medio segundo que no me desgarra ignorar la conexión absurda que desde esa noche de marzo tenemos. Te prohibo de manera terminante recordarme, lánzame tan lejos que me puedas encontrar a una vuelta de mirada a tu corazón.
Esto que nos pasó sucede cada que se alinean las estrellas, somos de esos pocos que arriesgaron el corazón sabiendo que no iban a perderlo.
Me gusta que no juegues con tu amor, que nunca pierdas, tus riesgos controlados y tu burbuja imperfecta. Quédate con la fracción de corazón que te ofrecí, aunque te advierto que es adicto al caos, pero le vendrá bien a tu vida un poco de locura, un poco de aventura y una sobredosis de sonrisas.
Me voy para poder quedarme en tu vida, te lo dije desde el principio:
Eres la contradicción que estuve esperando, y ésta la única forma de mantener con vida la utopía.
Te siento de la manera más fugaz, de la que me hace sentir insegura porque puedo leer el cronómetro que huye cual fugitivo de la fecha de arranque. Nuestro tiempo se agota, nuestra utopía se pierde.
Algo se ha roto, algo en ti se ha perdido. Quien está ahora conmigo tiene pocos puntos en común con el que se encuentra en lo que parece tu cuerpo. Diciembre se acerca, ¿en esa fecha comenzará tu viaje?
He perdido tanto tiempo para que te atrevas a pronunciar con tus labios mi sitio que no se si quiero el que me he creado, comienzo a pensar a que todo esto ha sido hermoso pero no deja de ser una ilusión, un error, el error más sublime de lo que hasta ahora llevo vivido.
Estoy aquí luchando contra todo, buscando puertas que me lleven a la salvación y la única verdad es que todo se pone en contra por una razón. Tal vez no debemos estar juntos. Esto del amor, como nos enseñaron nuestros padres, es cosa de dos y el amor que sientes tu por mí difiere del que yo te profiero.
Continúo enamorada y te amo de otras mil formas, no me gusta encasillarme y no es parte de mi esencia.
Es tan difícil darte un adiós, es tan complicado entregarte una promesa. Tenemos carreteras marcadas, la mía me lleva siempre a pelear por lo nuestro, a destacar mi sitio. La tuya es más sencilla, la tuya consiste en callarlo para que "no exista" porque si no lo hace es muy simple no vivirlo, no aceptarlo.
No tienes permitido pensar que no te quiero, no puedes dudar mi medio segundo que no me desgarra ignorar la conexión absurda que desde esa noche de marzo tenemos. Te prohibo de manera terminante recordarme, lánzame tan lejos que me puedas encontrar a una vuelta de mirada a tu corazón.
Esto que nos pasó sucede cada que se alinean las estrellas, somos de esos pocos que arriesgaron el corazón sabiendo que no iban a perderlo.
Me gusta que no juegues con tu amor, que nunca pierdas, tus riesgos controlados y tu burbuja imperfecta. Quédate con la fracción de corazón que te ofrecí, aunque te advierto que es adicto al caos, pero le vendrá bien a tu vida un poco de locura, un poco de aventura y una sobredosis de sonrisas.
Me voy para poder quedarme en tu vida, te lo dije desde el principio:
Eres la contradicción que estuve esperando, y ésta la única forma de mantener con vida la utopía.
jueves, 17 de marzo de 2011
Adicción
La verdad es que sí, soy adicta al caos. Aprendí a controlar todo en medio de la tormenta. Mi orden es el desorden, ahí es donde puedo mantener las cosas flotando a mi antojo, porque todo es intenso, todo pierde el sentido y es cuando debe hacerse lo único que me puede incentivar a moverme: vivir.
Soy la chica que nunca se queda con el héroe pero que le enseña a ser quien es, soy a la que extrañan por las noches, la que entrega todo, la que no sabe esperar. Amo el desorden, amo ese hábito loco que tengo por enloquecer y explotar, llenar todas las áreas posibles de mi. Soy simplemente la que es y eso resulta tan excitante que las personas creen no poder soportarlo 7/24.
Me gusta más la idea de no atarme a alguien porque me permite conocer más gente, me permite dejar pedacitos de mi corazón y remendar el propio con aortas amantes. Soy esa que siempre escucha el mismo discurso: eres tan libre, tan interesante, tan segura, tna sociable, tan aparentemente perfecta, que me das miedo y por eso me iré con la típica princesa idiota que se dejará mangonear por mí, pero no te preocupes, te recordaré por las noches como lo mejor que no quise que me sucediera.
Y ¿saben qué? ya no me importa, porque yo lo hago por vivir y no por retener, porque aprendí que lo bonito del juego es la fugacidad de los momentos y la eternitud del sentimiento.
Todos ganan, es simple:
Yo me quedo conmigo, ellos se quedan con lo que no quisieron, con el hubiera, con las sobras.
Ellas se quedan con eso que aceptaron sin pensar, con eso que les enseñaron, con eso a lo que se aferraron porque resultaba más cómodo que pensar y actuar por sí. Todos tienen al final lo que creen que se merecen y con quien saben que tendrán la felicidad que suponen pueden soportar.
Aquí acepto que sí, soy una adicta. El caos me prende, me fascina. El desorden, la adrenalina. Soy eso que es, sin preocuparse por más tiempos verbales.
Soy la chica que nunca se queda con el héroe pero que le enseña a ser quien es, soy a la que extrañan por las noches, la que entrega todo, la que no sabe esperar. Amo el desorden, amo ese hábito loco que tengo por enloquecer y explotar, llenar todas las áreas posibles de mi. Soy simplemente la que es y eso resulta tan excitante que las personas creen no poder soportarlo 7/24.
Me gusta más la idea de no atarme a alguien porque me permite conocer más gente, me permite dejar pedacitos de mi corazón y remendar el propio con aortas amantes. Soy esa que siempre escucha el mismo discurso: eres tan libre, tan interesante, tan segura, tna sociable, tan aparentemente perfecta, que me das miedo y por eso me iré con la típica princesa idiota que se dejará mangonear por mí, pero no te preocupes, te recordaré por las noches como lo mejor que no quise que me sucediera.
Y ¿saben qué? ya no me importa, porque yo lo hago por vivir y no por retener, porque aprendí que lo bonito del juego es la fugacidad de los momentos y la eternitud del sentimiento.
Todos ganan, es simple:
Yo me quedo conmigo, ellos se quedan con lo que no quisieron, con el hubiera, con las sobras.
Ellas se quedan con eso que aceptaron sin pensar, con eso que les enseñaron, con eso a lo que se aferraron porque resultaba más cómodo que pensar y actuar por sí. Todos tienen al final lo que creen que se merecen y con quien saben que tendrán la felicidad que suponen pueden soportar.
Aquí acepto que sí, soy una adicta. El caos me prende, me fascina. El desorden, la adrenalina. Soy eso que es, sin preocuparse por más tiempos verbales.
lunes, 21 de febrero de 2011
Conecentrismo... NOOOOO!!
Si alguien pregunta que fue mejor
dire que fue en esa ocasion
tus ojos mirando mi corazon
por eso hoy canto esta cancion (8)
Y la vdd no es tanto como dice la rola, pero es un buen momento para brincotear por ahí y volver a ser la Radical de antaño.
Lo que fue perfecto y acordado fieeeel (8)
Lo demás no lo pongo porque no se puede perder alguien que no se tuvo... no se tuvoo...
Me choca hablar de las personas como si de lapiceros se tratara, quiénes somos para creer que alguien nos pertenece o que debe o debemos entregar cuentas, en qué jodido universo puede un simple humano creerse tan fregón como para objetizar a un sujeto?
Después de todo creo ahí es donde radica todo mi terror a una relación. No quiero entrar a ese juego, no quiero ser parte de ni creerme dueña de nadie, en algún momento si me gustaría ser prioridad pero no espero que nadie se vuelva Conecéntrico, es demasiado peso para mi débil cuerpo.
Tierna como un elote, divertida como una cama elástica, maravillosa por siempre.
Después de todo, no somos más que etiquetas que nos van colgando los maniquíes del entorno. No soy más que un poco de carne y ellos no son más que impresoras que por millares producen calificativos que se adhieren más allá de la piel.
dire que fue en esa ocasion
tus ojos mirando mi corazon
por eso hoy canto esta cancion (8)
Y la vdd no es tanto como dice la rola, pero es un buen momento para brincotear por ahí y volver a ser la Radical de antaño.
Lo que fue perfecto y acordado fieeeel (8)
Lo demás no lo pongo porque no se puede perder alguien que no se tuvo... no se tuvoo...
Me choca hablar de las personas como si de lapiceros se tratara, quiénes somos para creer que alguien nos pertenece o que debe o debemos entregar cuentas, en qué jodido universo puede un simple humano creerse tan fregón como para objetizar a un sujeto?
Después de todo creo ahí es donde radica todo mi terror a una relación. No quiero entrar a ese juego, no quiero ser parte de ni creerme dueña de nadie, en algún momento si me gustaría ser prioridad pero no espero que nadie se vuelva Conecéntrico, es demasiado peso para mi débil cuerpo.
Tierna como un elote, divertida como una cama elástica, maravillosa por siempre.
Después de todo, no somos más que etiquetas que nos van colgando los maniquíes del entorno. No soy más que un poco de carne y ellos no son más que impresoras que por millares producen calificativos que se adhieren más allá de la piel.
domingo, 6 de febrero de 2011
Growing up!
Todo me funciono bien por bastantes meses, nunca pedí un número telefónico, dirección o nexo alguno que me ayudara a contactar con "él". Eso era perfecto para mí porque siendo tan freaky como hasta ahora había demostrado, no tenía necesidad de llenarme la cabeza de preguntas sin respuesta.
Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.
Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.
Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.
No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.
Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.
Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.
Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.
Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.
Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.
Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.
Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.
Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.
Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.
No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.
Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.
Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.
Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.
Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.
Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.
Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.
jueves, 28 de octubre de 2010
Jardinería
Normal, humano, nada por lo cual uno deba perder la cabeza, nada por lo cual el cielo cambie de color ni las estrellas se acerquen a las manos. Frío, simple, terrenal. La ilusión que mueve el barco es precisamente la que lo estanca, la que lo materializa.
Con absolutamente nada que ofrecer, nada para dar al otro sino para construir partiendo de sí, no está con alguien por lo que puedan daar al otro, sino por lo que logre "el origen" crecer solo.
Un ticket de avión con destino desconocido, sin que importe. Un futuro inexistente con un presente fugaz. Vale por la creencia de que existe, a pesar de que continúe siento tan intangible como el pensamiento de lo real.
Incertidumbre que crea seguridad, felicidad inusitada que puede ser medida a cuenta gotas, ¿dudas? por que las dudas eternas enriquecen, las respuestas a estas envilecen el alma, pudren la esencia.
Creer que hay mariposas sin pájaros muertos para redescubrir que no son más que una ilusión comunitaria que droga y place a propios y extraños. Certeza de muerte, cabilación de vida.
Podría jurarse una existencia en vano, una caricia rota. El simple desdén a las hormonas, no odiar su existencia ni la representación de la misma, ni siquiera el coctel de químicos que obliga segregue el cerebro, no, simplemente entender que no merece más que una mirada fija, un suspiro callado, una vida para el disfrute y una eternitud en la lejanía.
Permanece lo que crea el individuo, la propia esencia que se mezcla con los demás perfumes, la flor se marchita, desaparece. No deja de ser lo que fue pero no continúa siéndolo, por tanto la experiencia se torna más bella e imposible, porque carece de sentido, porque atrae a una analogía con el campo: El recipiente no es más que la tierra que da la materia prima, mas no por ello carece de importancia, al contrario, su existencia es vital para la cosecha, imposible que crezca un tulipán al calor del desierto.
La siembra específica, personal. El jardinero inexperto pero apasionado puede traer al campo brotes inusitados, la mayoría de las veces no los espera o los modifica, los crea a su gusto... basura, encantan por un tiempo, después aburren. el conocimiento total y la observación prolongada hastían, no aprende más el agricultor de sí, únicamente se convierte en artesano.
Sin menosprecio de oficios ni valores agregados, lo que se pretende es lo que saldrá a la luz algún día, no por casualidad sino por constancia, por la visión fija en una meta que pudiera ser el creador mismo.
Los tulipanes caprichosos no florecen en cualquier clima, las demás flores de invernadero fascinan, es cierto, pero su valor no deja de ser fútil e irreal, tienen escrita la fecha de caducidad y su muerte inicia desde que comienzan a despertar a la vida, los tulipanes en cambio, ofrecen una experiencia personal y directa, que permanece aún la flor perezca.
La gente que ama los tulipanes y los desea en verdad no los forza, pues sabe que su semilla llegará en cuanto estén listos para aceptar que germine. Los tulipanes de esas personas no mueren al nacer, al contrario, nacen al morir. El agricultor gana el motivo, lo demás partirá de su sed de crecimiento. La planta de chícharos mágicos, que no se detiene al llegar al castillo inexistente, la flor que continúa creciendo aún cuando se acabe su mortal existencia.
La creatividad y la sed, el hambre que deja de ser hambre para convertirse en antojo, en motivo, en razón que obliga a encarar preceptos, a desarrollar estrategias individuales, la verdad universal que rige a un sólo personaje, la que únicamente comprenden y viven los que están listos para marcharse a la cálida nieve a cultivarse con el crecimiento de los bulbos y a aprender a realmente vivir y resignificar el disfrute de una muerte atemporal.
La ecuación que encierra fugacidad y eternidad sin destrozar las convenciones sociales que ya de nada importan, sin juegos de poder ni argumentos contradictorios. La organización perfecta que parte de eso que aún no se comprende pero se sabe que existe, se siente.
Perceptible, normal, simple y terrenal para quien sabe aprender de sí al paso pertinente para tener acceso a los bulbos de tan preciada e incomprendida flor.
Con absolutamente nada que ofrecer, nada para dar al otro sino para construir partiendo de sí, no está con alguien por lo que puedan daar al otro, sino por lo que logre "el origen" crecer solo.
Un ticket de avión con destino desconocido, sin que importe. Un futuro inexistente con un presente fugaz. Vale por la creencia de que existe, a pesar de que continúe siento tan intangible como el pensamiento de lo real.
Incertidumbre que crea seguridad, felicidad inusitada que puede ser medida a cuenta gotas, ¿dudas? por que las dudas eternas enriquecen, las respuestas a estas envilecen el alma, pudren la esencia.
Creer que hay mariposas sin pájaros muertos para redescubrir que no son más que una ilusión comunitaria que droga y place a propios y extraños. Certeza de muerte, cabilación de vida.
Podría jurarse una existencia en vano, una caricia rota. El simple desdén a las hormonas, no odiar su existencia ni la representación de la misma, ni siquiera el coctel de químicos que obliga segregue el cerebro, no, simplemente entender que no merece más que una mirada fija, un suspiro callado, una vida para el disfrute y una eternitud en la lejanía.
Permanece lo que crea el individuo, la propia esencia que se mezcla con los demás perfumes, la flor se marchita, desaparece. No deja de ser lo que fue pero no continúa siéndolo, por tanto la experiencia se torna más bella e imposible, porque carece de sentido, porque atrae a una analogía con el campo: El recipiente no es más que la tierra que da la materia prima, mas no por ello carece de importancia, al contrario, su existencia es vital para la cosecha, imposible que crezca un tulipán al calor del desierto.
La siembra específica, personal. El jardinero inexperto pero apasionado puede traer al campo brotes inusitados, la mayoría de las veces no los espera o los modifica, los crea a su gusto... basura, encantan por un tiempo, después aburren. el conocimiento total y la observación prolongada hastían, no aprende más el agricultor de sí, únicamente se convierte en artesano.
Sin menosprecio de oficios ni valores agregados, lo que se pretende es lo que saldrá a la luz algún día, no por casualidad sino por constancia, por la visión fija en una meta que pudiera ser el creador mismo.
Los tulipanes caprichosos no florecen en cualquier clima, las demás flores de invernadero fascinan, es cierto, pero su valor no deja de ser fútil e irreal, tienen escrita la fecha de caducidad y su muerte inicia desde que comienzan a despertar a la vida, los tulipanes en cambio, ofrecen una experiencia personal y directa, que permanece aún la flor perezca.
La gente que ama los tulipanes y los desea en verdad no los forza, pues sabe que su semilla llegará en cuanto estén listos para aceptar que germine. Los tulipanes de esas personas no mueren al nacer, al contrario, nacen al morir. El agricultor gana el motivo, lo demás partirá de su sed de crecimiento. La planta de chícharos mágicos, que no se detiene al llegar al castillo inexistente, la flor que continúa creciendo aún cuando se acabe su mortal existencia.
La creatividad y la sed, el hambre que deja de ser hambre para convertirse en antojo, en motivo, en razón que obliga a encarar preceptos, a desarrollar estrategias individuales, la verdad universal que rige a un sólo personaje, la que únicamente comprenden y viven los que están listos para marcharse a la cálida nieve a cultivarse con el crecimiento de los bulbos y a aprender a realmente vivir y resignificar el disfrute de una muerte atemporal.
La ecuación que encierra fugacidad y eternidad sin destrozar las convenciones sociales que ya de nada importan, sin juegos de poder ni argumentos contradictorios. La organización perfecta que parte de eso que aún no se comprende pero se sabe que existe, se siente.
Perceptible, normal, simple y terrenal para quien sabe aprender de sí al paso pertinente para tener acceso a los bulbos de tan preciada e incomprendida flor.
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