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martes, 19 de abril de 2011

De sueños y despertares

En cada persona hay millares de personalidades, montones. En mí puede haber tal vez un poco más.
Anoche pude ver como salían montones de mí, cómo me veía desde afuera, conocía como pensaba cada yo, qué temía cada yo, qué envidiaba, qué deseaba... qué quería. Anoche me di cuenta que no te es que no lo quiera, simplemente no tengo idea quién soy, no sé adonde vengo ni adonde voy. No es que no quiera intentar, pero no sé intentar qué o cómo hacerlo. Estoy flotando en el aire, en la nada, comienzo a intentar ver mis manos, mi cuerpo, me busco un corazón. Vacío.
Todo está vacío, todo carece de sentido. No quiero verdades absolutas, no quiero verdades a medias, quiero simplemente sentirme y saberme, sin más. Quiero saber qué es lo mejor de mi, qué hay en mi.
Quiero saber porqué no puedo dejar de comer chocolate y dejar de evadir mis pensamientos con el amor que le tengo. Quiero quitar los velos, dejar de ser cobarde, descubrirme.

jueves, 17 de marzo de 2011

Adicción

La verdad es que sí, soy adicta al caos. Aprendí a controlar todo en medio de la tormenta. Mi orden es el desorden, ahí es donde puedo mantener las cosas flotando a mi antojo, porque todo es intenso, todo pierde el sentido y es cuando debe hacerse lo único que me puede incentivar a moverme: vivir.

Soy la chica que nunca se queda con el héroe pero que le enseña a ser quien es, soy a la que extrañan por las noches, la que entrega todo, la que no sabe esperar. Amo el desorden, amo ese hábito loco que tengo por enloquecer y explotar, llenar todas las áreas posibles de mi. Soy simplemente la que es y eso resulta tan excitante que las personas creen no poder soportarlo 7/24.

Me gusta más la idea de no atarme a alguien porque me permite conocer más gente, me permite dejar pedacitos de mi corazón y remendar el propio con aortas amantes. Soy esa que siempre escucha el mismo discurso: eres tan libre, tan interesante, tan segura, tna sociable, tan aparentemente perfecta, que me das miedo y por eso me iré con la típica princesa idiota que se dejará mangonear por mí, pero no te preocupes, te recordaré por las noches como lo mejor que no quise que me sucediera.

Y ¿saben qué? ya no me importa, porque yo lo hago por vivir y no por retener, porque aprendí que lo bonito del juego es la fugacidad de los momentos y la eternitud del sentimiento.

Todos ganan, es simple:
Yo me quedo conmigo, ellos se quedan con lo que no quisieron, con el hubiera, con las sobras.
Ellas se quedan con eso que aceptaron sin pensar, con eso que les enseñaron, con eso a lo que se aferraron porque resultaba más cómodo que pensar y actuar por sí. Todos tienen al final lo que creen que se merecen y con quien saben que tendrán la felicidad que suponen pueden soportar.

Aquí acepto que sí, soy una adicta. El caos me prende, me fascina. El desorden, la adrenalina. Soy eso que es, sin preocuparse por más tiempos verbales.

martes, 22 de febrero de 2011

En mi mundo viven:
Una babosa transparente que succiona la esencia de las personas
Pájaros sin plumas, sin carne, con los huesos suficientes para dibujar sus cuerpos y ojos de fuego, que queman el valor.
Una medusa que calcina la esperanza.
Un ogro invidente que por comodidad te mantendrá a su lado.

¿De cuál te enamorarías?

domingo, 6 de febrero de 2011

Growing up!

Todo me funciono bien por bastantes meses, nunca pedí un número telefónico, dirección o nexo alguno que me ayudara a contactar con "él". Eso era perfecto para mí porque siendo tan freaky como hasta ahora había demostrado, no tenía necesidad de llenarme la cabeza de preguntas sin respuesta.

Yo necesitaba alguien que no llenara mis expectativas y que fuera a primera vista una total negación a mis estándares... y él aceptó. Era bastante divertido y reconfortante vernos como un par de extraños que intiman sin pudor alguno y que además, a veces acercan sus cuerpos.

Él no exigía nada porque no tenía antojo de recibir algo más a cambio. Teníamos los derechos que nos convenían y las responsabilidades las acomodamos en un rincón que estuviera lo suficiente alejado de ambos que resultara imposible siquiera echar un vistazo a esa realidad diferente.

Me sigo sintiendo libre, no voy a negarlo. Continúo pensando en mil cosas y no tengo ni la más mínima intención de que eso cambie, sin embargo, desde hace un par de días tengo ganas de escuchar un par de palabritas que no tengo la menor idea de como responderlas.

No quiero estar dando explicaciones, no quiero títulos, ni siquiera las formalidades que la gente da por sentado en una relación. A mí no me interesa que "me respetes" como se cree debe hacer o lo que comúnmente llaman fidelidad.

Yo sólo podría pedir honestidad porque es lo que estoy dispuesta a entregar. La lealtad se gana, se trabaja. Yo no creo en esas cosas que uno da esperando algo a cambio del otro, son cosas sin sentido, causantes primeras de venganza. Simplemente pido la verdad, sin adornos ni volteretas, sin ese "no te mentí, sólo oculté la verdad". En resumidas cuentas, la posibilidad de continuar decidiendo en todo momento el movimiento siguiente, consciente a cada segundo de lo que estoy aceptando.

Ofrezco, como mencioné antes, lo mismo. Hablar con claridad y sin temores ocultos. Estoy dispuesta a entregar actos responsables, únicamente eso. Desgraciadamente, yo puse las reglas de este juego, así que para poder ufanarme de mi actitud responsable y poder retirarme antes de sufrir consecuencias lamentables, debo agradecerte por todo lo que permitiste que te diera y por aquello que entregaste a cambio sin pensar en una reciprocidad.

Te felicito por aceptar el juego, porque siendo sinceros, imagino que en algún momento te costó mantener la decisión. La lejanía pesa, la distancia no.

Las risas y las travesuras ya las disfrutamos, ya huímos para disfrazarnos de esos que nos gusta aparentar y también volvimos al cuarto de media luz para disfrutar de la confianza que nos otorgamos al desnudar el alma. Tú te llevas la mejor parte de ti para disfrutarla y yo me quedo con la seguridad con la que caminé desde que inicié a escribir el instructivo de este juego.

Sé que lo disfrutaste tanto como yo, y aún si no lo hubieras hecho, sinceramente, no me arrepentiría.
Esto es todo lo que quería decirte, porque para serte sincera, creo que no necesitaba hacerlo.

Take care, Left Eye. Y tan amigos como aprendimos a serlo en el tiempo que duró el pasatiempo.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jardinería

Normal, humano, nada por lo cual uno deba perder la cabeza, nada por lo cual el cielo cambie de color ni las estrellas se acerquen a las manos. Frío, simple, terrenal. La ilusión que mueve el barco es precisamente la que lo estanca, la que lo materializa.

Con absolutamente nada que ofrecer, nada para dar al otro sino para construir partiendo de sí, no está con alguien por lo que puedan daar al otro, sino por lo que logre "el origen" crecer solo.

Un ticket de avión con destino desconocido, sin que importe. Un futuro inexistente con un presente fugaz. Vale por la creencia de que existe, a pesar de que continúe siento tan intangible como el pensamiento de lo real.

Incertidumbre que crea seguridad, felicidad inusitada que puede ser medida a cuenta gotas, ¿dudas? por que las dudas eternas enriquecen, las respuestas a estas envilecen el alma, pudren la esencia.

Creer que hay mariposas sin pájaros muertos para redescubrir que no son más que una ilusión comunitaria que droga y place a propios y extraños. Certeza de muerte, cabilación de vida.

Podría jurarse una existencia en vano, una caricia rota. El simple desdén a las hormonas, no odiar su existencia ni la representación de la misma, ni siquiera el coctel de químicos que obliga segregue el cerebro, no, simplemente entender que no merece más que una mirada fija, un suspiro callado, una vida para el disfrute y una eternitud en la lejanía.

Permanece lo que crea el individuo, la propia esencia que se mezcla con los demás perfumes, la flor se marchita, desaparece. No deja de ser lo que fue pero no continúa siéndolo, por tanto la experiencia se torna más bella e imposible, porque carece de sentido, porque atrae a una analogía con el campo: El recipiente no es más que la tierra que da la materia prima, mas no por ello carece de importancia, al contrario, su existencia es vital para la cosecha, imposible que crezca un tulipán al calor del desierto.

La siembra específica, personal. El jardinero inexperto pero apasionado puede traer al campo brotes inusitados, la mayoría de las veces no los espera o los modifica, los crea a su gusto... basura, encantan por un tiempo, después aburren. el conocimiento total y la observación prolongada hastían, no aprende más el agricultor de sí, únicamente se convierte en artesano.

Sin menosprecio de oficios ni valores agregados, lo que se pretende es lo que saldrá a la luz algún día, no por casualidad sino por constancia, por la visión fija en una meta que pudiera ser el creador mismo.

Los tulipanes caprichosos no florecen en cualquier clima, las demás flores de invernadero fascinan, es cierto, pero su valor no deja de ser fútil e irreal, tienen escrita la fecha de caducidad y su muerte inicia desde que comienzan a despertar a la vida, los tulipanes en cambio, ofrecen una experiencia personal y directa, que permanece aún la flor perezca.

La gente que ama los tulipanes y los desea en verdad no los forza, pues sabe que su semilla llegará en cuanto estén listos para aceptar que germine. Los tulipanes de esas personas no mueren al nacer, al contrario, nacen al morir. El agricultor gana el motivo, lo demás partirá de su sed de crecimiento. La planta de chícharos mágicos, que no se detiene al llegar al castillo inexistente, la flor que continúa creciendo aún cuando se acabe su mortal existencia.

La creatividad y la sed, el hambre que deja de ser hambre para convertirse en antojo, en motivo, en razón que obliga a encarar preceptos, a desarrollar estrategias individuales, la verdad universal que rige a un sólo personaje, la que únicamente comprenden y viven los que están listos para marcharse a la cálida nieve a cultivarse con el crecimiento de los bulbos y a aprender a realmente vivir y resignificar el disfrute de una muerte atemporal.

La ecuación que encierra fugacidad y eternidad sin destrozar las convenciones sociales que ya de nada importan, sin juegos de poder ni argumentos contradictorios. La organización perfecta que parte de eso que aún no se comprende pero se sabe que existe, se siente.

Perceptible, normal, simple y terrenal para quien sabe aprender de sí al paso pertinente para tener acceso a los bulbos de tan preciada e incomprendida flor.

jueves, 21 de octubre de 2010

Con un ojo en el ojo de la cerradura, ¿qué ojo observa a quién?
¿Qué amor masoquista se esconde al interior de la puerta? que el observador no puede
negar la necesidad de observar hacia dentro de la habitación, que curiossamente, apunta hacia el espejo, el espejo que refleja la deformidad del alma que observa, que se repite vistazo tras vistazo, en una dimensión sin fin, solamente tan vasta como la efimeridad de un suspiro...

El ojo que todo lo ve no es más que un ojo que se observa a sí mismo.