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viernes, 27 de abril de 2012

Aire frío

Desperté cuando comenzaba a entrar la noche, el viento frío entraba a mi habitación como si fuera un terreno abierto, mi cuerpo envuelto dentro de las cobijas se negaba a iniciar el movimiento, la respiración era tan rítmica que casi podía leerse y la sensación de contacto se clavó justo en el centro de mi pecho. Abrí los ojos, una llamada terminó con la atmósfera de la recámara. Un pitido chirriante que preguntaba si existía un plan nocturno e insistía en salir a bailar, hacer uso de esa presunción mal sana en la que se cree se domina la noche, los instintos y al final no resulta ser sino más que eso en su forma más pura: Necesidad, miedo, deseo. Colgué el teléfono y percibí sobre mi piel las cobijas, me sentía desnuda pero existía esa capa de ropa, estaba ahí, podía verla... pero no estaba. Lo único que me separaba de la realidad había desaparecido sin dejar rastro, la membrana invisible elaborada para que el mundo no logre tocarme se esfumó. Me sentí desnuda y me asustó un poco, me sentí desnuda y quería desnudarme ahí, sola, llegar a la ventana y disfrutar la suave mano del aire... pero no lo hice. Me quedé echada en mi colchón y viré para mirar el techo, ahí estaba, como siempre, con la amenaza eterna de aplastarme, de caer como me cae el cielo cada que me descubre sin un disfraz, esa mirada acusadora que no soporto y me obliga a cubrir la membrana con otra piel y otras ideas, esa muralla infranqueable que para hacerse más fuerte debe aprender a camuflarse con mi propia esencia. Así que no me moví, no me he movido, continúo esperando que me caiga el techo, que deje de correr el aire, que no me de miedo que me vea el cielo y que se me olvide la capa de invisibilidad inútil. Estoy esperando que pase por lo que no lucho, estoy perdiendo mi tiempo solicitando un cambio sin elevar mi voz y sin agitar mis manos. Estoy aquí sin estar, conmigo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Primeros pasos

Trabajo, superación laboral, metas 'consumistas', ¿cuál es el problema? Ese, el problema es que no sé si esa decisión la tomé por cuenta propia o porque creí que no podía tener lo demás, lo 'común'.
Las preguntas empezaron a dar vueltas y a quitarme horas de sueño, todo el tiempo, como una obsesión mal sana que estaba, curiosamente, arrancándome vida a cambio de la vuelta de la 'ilusión'. Me di por vencida, acepté que no soy tan autónoma como quería o como me gustaría ser y me fui a un aparente segundo plano en mi propia vida, ¡qué tal! Ahora terminé peor de como empezaba, hasta que comencé a ver la ventana que estuvo todo el tiempo ahí y no quería voltear a ver:
Tener una familia no es prioridad para mi, podría tenerla pero no la necesito.
Las cosas llegarán en el momento que deba ser, mientras, es momento de dedicarme a la búsqueda de empleo, a luchar para eso que sí quiero, que es prioridad, de dejar de hacerme bolas en la cabeza por tópicos que representan nimiedades para mi.
Así que hice lo único que me ha sacado de los baches: Me senté en mi cama con las piernas cruzadas, respire y lo dejé ir, respiré todo el tiempo que lo necesité para poder dejar mi mente en blanco, aunque fuera por unos segundos. Me tomó mucho tiempo, mucho esfuerzo, pero lo logré y desde ese día he podido dormir tranquila, también me he sentado otras veces a respiras y respirar para dejar salir las frustraciones y el bombardeo de ideas como al CO2, pero nadie dijo que este camino no iba a costarme.

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Estoy ahí?

-Sólo quiero que sepas que estoy aquí
Fue un tanto doloroso escucharlo de un él más y no de ese él que yo quería, que aún quiero, pero no siempre, únicamente por momentos. Yo quiero estar aquí para mi, es mi tiempo. No voy a mentir, es extremadamente seductor pensar en perderme en alguien más, ir por esa senda de vuelta, deshacerme de quien estoy conociendo para hacer contacto con el otro, suena tan terriblemente ajeno que seduce.
Si lo hago sería la princesa ideal, me volvería a meter a mi torre para ser rescatada pero... siempre está ese pero maldito que me carcome los dedos e invade mi mente, ese pero insignificante y ensordecedor soy yo. Pero yo no quiero, pero yo estoy primero, pero yo quiero estar conmigo... pero yo no te quiero a ti.
Soy una de esas mujeres que se la pasa atando y arrojando anclas a cada paso y tiene esta etapa en la que quiere ser un poco más leve, en la que entiende el vuelo de las aves de su vida y está tratando de despegar sus pies del suelo, aunque sea con saltitos.

Por favor, vete de aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Con la certeza de un talvez

Mis amigos me dicen abuela porque no me gusta ir de antro, pero aún así intento acompañarlos cada dos o tres semanas. Este día me vía muy linda, me sentía cómoda con mi ropa y peinado, la música no era la mejor y eso hizo que me bajoneara, después noté que los vasos que dan son de plástico y pensé: Wow! un sitio libre de vidrio, cómo no pensé antes en refugiarme aquí para no verlo? El esfuerzo de incontables horas llegó a su fin, recordé a un asesino.
La noche siguió tranquila, la música mejoró y de pronto el tipo que estaba parado frente a mi me preguntó el nombre -¿mi nombre?, ¿para qué chingados quiere mi nombre? Con esa mirada que me arroja mejor que me pregunte de una buena vez si le voy a dar las nalgas para que deje de molestarme-, ese pensamiento empezó a latir tomando el ritmo de la canción en turno y yo, como buena idiota, le di mi nombre. El niño no era para nada mi tipo, además que nunca he sido de la idea de 'ligar' en un antro... ¡Ligar! si ahí nada más es sacar el instinto animal y eso me da fácil, sí, la mayor parte del tiempo soy bastante animal, pero no por eso voy a dejar que un feo cualquiera me arrime todo el paquetote... mínimo que sea un feo que me guste.
El problema conmigo es que el físico me prende pero el intelecto es el que me provoca el deseo. ¿Para qué jodidos querría yo relacionarme con un orate que va a esos lugares a embrutecerse con alcohol y a 'tirar rostro' para investigar quien cede a las bajas pasiones? Para nada. Lástima, mis amigos me ven como la quedada y en cuanto apareció el primero con intención de hacerme sentir el 'paquetón' al ritmo de reggaetón casi le ponen un altar.
No es que yo sea fea ¡vaya! Sé que no soy una candidata a Miss Universo pero me defiendo, y aunque no tengo más problemas con mi cuerpo de los que cualquier mujer normal, odio ser vista como un trozo de carne, cual bistec en carnicería.
Yo prefiero que me observen, que vean mis formas por separado y después me armen a su antojo, así tengo la oportunidad de ser imperfecta y de sentirme tranquila entre mis defectos, sin un juicio que crea reunir las características de todo lo que soy. Me gusta que vean la belleza de mis lonjas sin sobrevalorarlas, a sabiendas de que mi interior alberga cosas más interesantes que un par de buenos 'chamorros'.
Pues sí, me gusta que me vean a través de mis palabras y mis ideas, de mis acciones, a través de lo que queda escrito en el silencio y la cuantiosa gesticulación que ofrezco. Pero eso no se ve en un antro...
En un antro se ven mis piernas, mis chiches y mis nalgas, ¡Poca madre! seguro que ahí encuentro al hombre de mis sueños, al que va a verme como el objeto que no soy, el que cree que choreándome va a conseguir llevarme a la cama o a lo oscurito, sin imaginarse que sé que lo que diga esa noche no tiene validez alguna en ningún momento de la semana.
No soy de antros, talvez, porque ya no me valoro por la falda, las zapatillas, porque ya no creo que lo mejor que puede tener una mujer es un cuerpo que luzca un vestido entallado. No me gustan porque me ha dado por buscar algo más duradero y enriquecedor que un atascón de un par de horas.
Sí, tal vez soy una anciana porque sé que quiero y sé que no voy a encontrarlo los fines de semana entre estrobos y música alocada,soy una abuela porque no le encuentro el chiste a pagar 500 pesos por un botella de licor que normalmente no pasaría los 200, además tengo el descaro de creer inválida la creencia de que no soy una mujer real si no tolero unos tacones de 12 cms de alto mientras bailo toda la noche.
Se me vienen a los dedos varios talvez, pero talvez del único del que tengo certeza de que no me equivoco, es del de saber que merezco más de lo que una discoteca en decadencia me puede dar.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Vestigios

Yo estoy enamorada de un hombre que es y no, de una contradicción. Yo amo a un tipo que camina por las calles de la gran ciudad mientras su mente se pasea (y pelea) entre tesis de maestros.
Yo tengo parte de mi corazón dado a un ser que no quiere estar conmigo porque está con él... y con otra, pero no me importa, porque aunque me engañara sola por momentos, desde que le dije 'me equivoqué, regresemos' y él se negó de inmediato, sabía que lo que quise alguna vez que fuera no volvería a tener oportunidad.
Yo odié a un chico que aún amo con todas mis fuerzas, ¡Tan común y tan contradictorio!
Me alejé de mi Eloísa y ahora es a él a quien le escribo. Él sabe porqué me fui, está enterado que lo único más imposible que salir de su vida era permanecer en ella, así que huí para no asfixiarme. Estoy aprendiendo a respirar.
A veces pienso que debo volver a la playa y pedirle a su amiga gaviota que vaya para sacarle del baúl de los recuerdos una sonrisa, pero sé que el ave ya no estará donde la vi por última vez y desconozco dónde guarda esa memoria.
Tuve muchas ganas de gritar su nombre y después la frase ¡Te odio! pero no pude, en lugar de eso me salió un susurro, un grito de desesperación y la afirmación simple: Te conozco.
También hay momentos en lo que recuerdo lo que quería de él e imagino que me lo entregó, porque después de todo, a pesar de que no tuve lo que quería tengo la certeza de que tuve lo que pudo y quiso darme.
Estoy esperando a que baje la marea para descubrir si me arrojaré al mar o escaparé a las montañas... siempre quise una cabaña solitaria.
Lo último que le dije fue: ¿Ya sabes, no? sin un adiós de por medio. Lo hice porque él ya sabía.
Mi última noche a su lado decidió plantarme, qué maldito, ¿cierto? Talvez es porque no quería despedirse o no era importante para él hacerlo. Es un desconsiderado, pero es lo supe casi de inmediato que lo conocí, no sé porqué me tomó tan de sorpresa.
Sigo amando al hombre que me ha hecho ver sus defectos y ha desbaratado la imagen que tenía de él... para mal en todas las ocasiones, pero aún con todo lo quiero porque es humano.
Amo a un asesino, autor intelectual del crimen que a diario cometo: Por él fue que llegué a la conclusión de que algo/alguien debía morir para que este amor pudiera continuar sin hacer daño, así que me arrojé al fuego sin pensarlo, como Nanahuatzin.
Sí, amo a un monstruo. Un monstruo de verdad, un sádico, de esos que hacen daño y no sienten remordimiento ¿y qué tiene? El hecho de que lo ame no significa que siga parada imaginando cosas que no van a suceder. Lo amo y por eso me alejé de su vida, para poder amarlo sin que pudiera detenerme, sin escuchar y ver como trataba de impedirlo haciendo estupideces.
Yo quise ser 'la otra', pero al terminar el juego fui y sigo siendo yo y eso no es algo de lo que muchas personas puedan presumir, así que me siento complacida.
Pienso que no voy a cerrarme al amor, pero no quiero pensar en una historia como la que imaginé con el soldado de Vietnam , quiero algo aventurero que no tenga que ver con tiburones ballena en Mozambique ni algo que termine con un par de gemelos y una niña hermosa. Quiero eso que no sé como se llama pero sí como se siente. Iré a buscar pistas de lo que fue a San Juan de Ulúa para después arrojarlas al mar.
Y si vuelvo a Velódromo, Puebla o cualquier estación que me recuerde esos rumbos, será sólo porque me apeteció dar un paseo para re pensar lo que sólo recuerdo.
Yo estoy destinada a amar a muertos, tal vez les quito la vida antes de que me 'obliguen' a quitarme la mía... no sé, mejor iré a comer mariscos a la playa o a comprar nieve de sabores distintos, como yo: exóticos.
La fruta de la selva, la chica de sur vuelve a quitarse las ropas pero ya no del cuerpo, sino las del alma, sin temor a que se ensucien pues cubierta o no, esas manchas son siempre visibles. Estoy avergonzada, no lo niego, muchas cosas las hice pensando de forma egoísta y tramposa, pero ya obtuve mi 'recompensa' por eso.
Me cansé de 'jugarle al tonto' y de esperar señales. Ya es tiempo de dejar atrás la mitología griega y quedarme sólo con la filosofía, después de todo ese ídolo resultó de barro pintado más que de oro y aún si fuera así ya aprendí que quiero cosas reales, por eso vivo mi amor así, sola, conmigo.
Pues te dejo, aunque no me leas. Porque aunque diga que te he echado del camino me da la impresión de que una parte de ti sabrá de esto al pasar por la última estación del metro en que nos vimos, si es que aún usas el metro y si no, pues felicidades, que bueno que ya tengas Tonchismóvil, es un gusto saber que ya ni por error llega mi persona a tu mente.
Te dejo, de nuevo. ¿Ya sabes, no? Tengo una vida que estoy construyendo a mi lado.

lunes, 9 de mayo de 2011

Sorry, we are closed!

Desgraciadamete está pasando lo que pronostiqué, estoy cerrando su capítulo porque me cansé de escribir su nombre en mi libro. Su figura se nubla, sus diálogos continúan en mi cabeza, es un tereno tan conocido y tan meticulosamente estudiado que ha perdido la magia que me ataba a él.

'Nada mejor para extinguir la magia que un poco de razonamiento lógigo' Conejo Cadó.

Continúo pensando lo mismo. Ya no eres mi amante, eres sólo un amigo ¿cómo es que pasó esto? muy sencillo, descubrí que una vez que dejé de perseguir tu recuerdo y pude convivir con tu ser, no eres más de lo que eres. No te acercas realmente a la imagen que tenía de ti, eres más simple, más suave. Eres un poco más débil y un tanto menos determinante.

Hoy decido empezar a despedirme de ti para que cuando llegue la hora, no me sea tan difícil arrancarte de mi lado. Eres como una gran verruga que logró encarnarse a mi pecho tan profundamente que una de sus raíces se encontró por desvío con mi corazón y ahora, después de todos estos años, estos daños y estas alegrías, he aceptado que para extirparte a ti debo permitir que te quedes con ese pedazo de corazón en el que te enraizaste.

Voy a despedirme de ti sin que lo sepas, porque hacerte conocedor de tal hecho es abrirte la puerta para que me pidas quedarme y no, no tengo la intención de hacerlo. Quiero concluir esta maravillosa etapa del nosotros para revivir la del yo. Te querré siempre, pero ya no me nace jugar y convertir las glorias pasadas en una mentira.

miércoles, 4 de mayo de 2011

5 de Mayo / Mejor pretexto

Le pedí que me dijera adiós, que me permitiera vivir de nuevo. Le pedí que me dejara ser libre, que ya no jugara con mis sentimientos. Yo fui quién inició todo esto, la única responsable es la misma que ahora acepta y entiende.
Él dijo que iba a pensarlo, aceptó que era verdad y que posiblemente no estuviera con ella ni conmigo, me dio a entender que no quería reducir el curso de su futuro sentimental a dos opciones.
Desde que dije ¡hola! sabía que él me daría el adiós, desde que le pedí el abrazo sabía que sería él quién decidiera cuál sería el último beso. Lo nuestro no fue amor a primera vista, lo nuestro no tenía más que toneladas de atracción, de curiosidad. Yo vi su cabello, vi el detalle de sus lentes, vi a través de las palabras y vislumbré parte de eso que quería pero que carecía aún de forma, eso que sus palabras no decían pero que gritaba con los ojos, mientras le escapaban por los mismos chispas de necesidad. Yo sabía que en algún momento de esa noche, parecida a ésta, iba a terminar por entregarle una parte de mí.
Hoy estoy durmiendo acompañada, con una mitad del corazón en mi pecho y la otra a las fueras de la ciudad, no tengo una vida porque acabo de tirar todos mis planes, no tengo una meta que ofrecerme porque justo ahora no podría lidiar con ella, pero tengo certeza.
Te quise/quiero, pero he entendido tu manera de decirme las cosas.
Debo aprender a ser más leve. No sé si mi cuerpo te encuentre adelante, pero este Imperio se terminó de derrumbar un 5 de mayo. No hay un mejor oportunidad para reconstruir que entender la importancia de la muerte. Un beso.

domingo, 1 de mayo de 2011

Without you, with me

Ha perdido el sentido pensar siquiera en que enviará algo para disculparse, cada día que pasa es una promesa rota, una promesa que nadie me dio, pero que existe.
Le pedía alguna vez que creyera en mi de la misma forma en que yo lo hacía en él, ahora no puedo, ahora no creo en él. Sólo queda la confianza que tiene en mi, ¿para qué, de qué podría servir esa confianza? Ya no estoy segura de tener ganas de desgastarme con él.
Me he convertido en una persona que no me gusta, vengativa, que odia. Transformé mi pensamiento para que esperar por él fuera una opción y hoy, hoy se que ni siquiera tiene caso pensarlo.
Esperar por él sería convertirme en una princesa, en una Aurora, que se duerme en espera de su príncipe, que pierde su vida dormida, su vida que únicamente tiene sentido cuando está él. No, no quiero.
Me da rabia ver en lo que me convertido, me da rabia pensar en preguntarle algún día qué vida elige, porque yo debo elegir sola, no debo ser la opción de nadie. Porque en la apuesta de tu vida o la mía debo elegir lo que yo quiero, no lo que tú prefieres.
¿Sabes? ¡Claro que no sabes! cómo vas a saber... es difícil decirle adiós a la vida que quería contigo, es duro ver que planee un futuro cuando no me das ni un presente.
Tengo una pregunta que quiero que tenga respuesta pero no quiero hacerla, ¿porqué no estás conmigo ahora?

sábado, 23 de abril de 2011

Serenidad

Pensar en él me lleva a un mar en tormenta, hablar con él me ayuda a estabilizar mi timón para navegar con calma. Resulta emocionante como actúa sin actuar y simplemente suelta la rienda sin esperar a que yo regrese.
No pienso siquiera en ello, no me interesa, tengo cosas más interesantes y preocupantes en mi cabeza que está llena de deseos que no logro del comprender de todo.
Debo dejar de definirme por lo que siento, debo cambiar las funciones de lugar para que mi ecuación resulte correcta, debo ir en busca de eso que me sabe a mi.
Definir quien soy y comenzar a actuar de esa manera se empieza a convertir en una obsesión en la cual, seguramente, terminaré perdida, pero no me importa, no me importa impregnarme de mi hasta el hartazgo.
Prefiero morir ahogada en mi esencia, que pasar una vida intentándome encontrar en los deseos de los otros.

martes, 19 de abril de 2011

De sueños y despertares

En cada persona hay millares de personalidades, montones. En mí puede haber tal vez un poco más.
Anoche pude ver como salían montones de mí, cómo me veía desde afuera, conocía como pensaba cada yo, qué temía cada yo, qué envidiaba, qué deseaba... qué quería. Anoche me di cuenta que no te es que no lo quiera, simplemente no tengo idea quién soy, no sé adonde vengo ni adonde voy. No es que no quiera intentar, pero no sé intentar qué o cómo hacerlo. Estoy flotando en el aire, en la nada, comienzo a intentar ver mis manos, mi cuerpo, me busco un corazón. Vacío.
Todo está vacío, todo carece de sentido. No quiero verdades absolutas, no quiero verdades a medias, quiero simplemente sentirme y saberme, sin más. Quiero saber qué es lo mejor de mi, qué hay en mi.
Quiero saber porqué no puedo dejar de comer chocolate y dejar de evadir mis pensamientos con el amor que le tengo. Quiero quitar los velos, dejar de ser cobarde, descubrirme.

lunes, 18 de abril de 2011

Tu levedad

Quiero equivocarme cada vez que mis pensamientos me llevan a ti. Estos últimos días han servido para que la irracional conexión que seguimos viviendo se fortalezca, sé que no dormiste en casa en la semana, no sé donde estabas pero sí con quién. Sigo creyendo que somos un error, un error fantástico, pero eso no es suficiente. No hay nada que debas entender de esto, tienes otras cosas en las cuáles pensar... otra vez se hacen realidad mis profecías.

Es cierto, tomé un decisión antes que ella me tomara a mi... espero no desmoronarme al tenerte cerca... físicamente cerca. La mejor de las vibras, que te sea leve.

domingo, 17 de abril de 2011

¡Pak Pok!

Había una chica enamorada hasta los huesos de un muchacho que era exactamente todo lo contrario a ella, cuando crecieron y llegaron a la universidad decidieron dejar sus hogares y buscar el propio.
Ambos fueron al albergue estudiantil, ella compartía con otras 5 personas su departamento, él únicamente con otro compañero. Era el momento de comenzar a hacer realidad sus fantasías, de tomar decisiones y de decir con el cuerpo lo que el corazón sentía. Terminando el curso regular cada uno volvió a casa y ahí se desató el tormento.

-Estoy lista para estar contigo, ya nada me detiene- la chica intentó besarlo y el comenzó a huir de ella.
-Tengo cosas que hacer, muchas tareas- replicó él, pero su actitud era muy clara: no quería tenerla cerca.

No era posible que él supiera, pero aún así estaba enterado. La verdad no era la que dolía, lastimaba el hecho de que ella había faltado a su confianza. No le importaba no ser el primero, sino que alguien más probó sus labios.

-¿En verdad crees que para él no fue infidelidad?- ella ni siquiera lo había pensado, había sido todo tan natural que por su mente no pasó el hecho de la afronta que significaba permitirle a otro acceder a su intimidad mientras mantenía una relación con su amado.

Es cierto, ella nunca pensó en nadie más de la misma manera, sus pensamientos eran por demás puros y sinceros hacia su novio, jamás había amado tanto a alguien... que no fuera capaz de darse cuenta de cuánto lo lastimaría con eso.

Esa primera vez no significó nada para ella, quería que todo fuera perfecto para cuando fuera con su pareja, quería no tener miedo, no guardar culpas, y ahora lo había perdido y no tenía idea de cómo recuperarlo.

Todo esto pasaría en un juego de ¡Pak Pok! dónde ella veía en qué parte del albergue se encontraba su chico, dónde lo buscaba incesantemente sin ser capaz de aceptar su crimen y pagar el precio, ahí estaba, corriendo tras la esperanza de que él lograra olvidar el daño que ella sin querer le había causado.

Tú serás por siempre ese chico, 12.37 y tal vez por eso, después de todo este tiempo, continúas alejándote de mi.

miércoles, 13 de abril de 2011

Para mantener la utopía

Necesito, neceo con una utopía. Eres la contradicción de mi vida, estás y cuando te busco te encuentro solamente dentro de mí. La mayor parte de las veces estás tan presente que ni siquiera me doy cuenta de que te vivo.
Te siento de la manera más fugaz, de la que me hace sentir insegura porque puedo leer el cronómetro que huye cual fugitivo de la fecha de arranque. Nuestro tiempo se agota, nuestra utopía se pierde.
Algo se ha roto, algo en ti se ha perdido. Quien está ahora conmigo tiene pocos puntos en común con el que se encuentra en lo que parece tu cuerpo. Diciembre se acerca, ¿en esa fecha comenzará tu viaje?
He perdido tanto tiempo para que te atrevas a pronunciar con tus labios mi sitio que no se si quiero el que me he creado, comienzo a pensar a que todo esto ha sido hermoso pero no deja de ser una ilusión, un error, el error más sublime de lo que hasta ahora llevo vivido.
Estoy aquí luchando contra todo, buscando puertas que me lleven a la salvación y la única verdad es que todo se pone en contra por una razón. Tal vez no debemos estar juntos. Esto del amor, como nos enseñaron nuestros padres, es cosa de dos y el amor que sientes tu por mí difiere del que yo te profiero.
Continúo enamorada y te amo de otras mil formas, no me gusta encasillarme y no es parte de mi esencia.
Es tan difícil darte un adiós, es tan complicado entregarte una promesa. Tenemos carreteras marcadas, la mía me lleva siempre a pelear por lo nuestro, a destacar mi sitio. La tuya es más sencilla, la tuya consiste en callarlo para que "no exista" porque si no lo hace es muy simple no vivirlo, no aceptarlo.
No tienes permitido pensar que no te quiero, no puedes dudar mi medio segundo que no me desgarra ignorar la conexión absurda que desde esa noche de marzo tenemos. Te prohibo de manera terminante recordarme, lánzame tan lejos que me puedas encontrar a una vuelta de mirada a tu corazón.
Esto que nos pasó sucede cada que se alinean las estrellas, somos de esos pocos que arriesgaron el corazón sabiendo que no iban a perderlo.
Me gusta que no juegues con tu amor, que nunca pierdas, tus riesgos controlados y tu burbuja imperfecta. Quédate con la fracción de corazón que te ofrecí, aunque te advierto que es adicto al caos, pero le vendrá bien a tu vida un poco de locura, un poco de aventura y una sobredosis de sonrisas.
Me voy para poder quedarme en tu vida, te lo dije desde el principio:
Eres la contradicción que estuve esperando, y ésta la única forma de mantener con vida la utopía.

domingo, 10 de abril de 2011

Interés primario

No es que te salga natural ser un cabrón, sólo que me has tomado la medida.
Él tiene muchas cosas seguras acerca de mí, tiene seguro que voy a soportar, que voy entender, que voy a estar ahí porque no sé querer a medias. Sabe que soy una cabra loa en el terreno del amor y que cada vez me entregaré por completo para no deberme nada al final de la noche. Esta vez no será diferente.
Después de todo he comprendido que él me quiere cuando le conviene quererme, como siempre ha sido, cuando no soy una molestia ni una carga y cuando quiere dejar decidir a los otros por él.
Acepto el lugar pero no entiendo porque lo hago, tengo deseos de gritarle y también sé que hacerlo no tiene sentido, tampoco voy a encararlo para buscar una respuesta que él no quiere aceptar que tiene dentro de sí.
Los buenos momentos no llega, se buscan, se hacen. Sus deseos de encontrarlos, de hacerlos, no los tiene para conmigo, ¿para qué molestarse? yo siempre le facilito el camino.
No quiero una disculpa ni culpas falsas, no me sirven, no dicen nada. Quiero que me enfrente y que me diga las cosas, quiero verdad, pues eso es lo único que me interesa oír.